¡Un banco solo para las monedas de cobre! Un día como hoy, 26 de enero, pero de 1837, se fundó el Banco de Amortización de la Moneda de Cobre, imagínate que tus monedas de baja denominación fueran motivo de especulación y que las de 50 centavos a veces las tomaran por 10, en otros casos por 25 y a veces por 40; esto era lo que pasaba con “la malhadada moneda de cobre” como se le llamó entonces a las monedas en este metal.
El primer intento real de desaparecer todas estas de los estados y hacerse una oficial fue con este banco, el cual daría muchas ganancias a los ricos (como siempre), en perjuicio de los pobres (como de costumbre).
Este banco tenía como única función el canje de “la malhadada moneda de cobre” por certificados de pago a cierto rédito contra alguna moneda de cobre a ser emitida oficialmente, o pagadero como crédito en las Aduanas de Veracruz, San Blas, Campeche o Acapulco.
Este Banco fue fundado con toda precisión el jueves 26 de enero de 1837 a las 11:30 de la mañana por el Presidente José Justo Corro en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.
Los capitales de esta institución serían producto de impuestos al tabaco y de la venta de propiedades públicas ya en poder de la nación, motivo por lo que la iglesia ofreció su apoyo tácito al no verse afectados sus caudales. ¿De dónde salían las ganancias a los ricos?
De comprar las monedas a grandes descuentos a quienes no podían directamente canjearlas en los puntos de recepción, y luego estos comerciantes o acaudalados inversionistas las vendían al gobierno por valor facial.
La única función era originalmente la de recoger moneda obsoleta y girar bonos por las cantidades recibidas a ser usados contra impuestos o derechos aduanales, aunque de inmediato se le extendió sus atributos en la posibilidad de gestionar incluso un préstamo por 4 millones de pesos al extranjero, el cual concluyó en 6 millones al 18% de interés.
Así mismo este Banco de Amortización del Cobre recibiría planchetas de este metal, producto de la fundición privada de las monedas en circulación, y también los canjearía por bonos al portador de cierto interés, entre el 5 y el 6%. Sin embargo con el paso de los meses este organismo se convirtió en un regulador de fondos a nivel interestatal al girarse ayudas regulares al Gobierno de Michoacán, de los caudales de este Banco, a fin de acabar con las oleadas de bandidos en aquella región.
Además de los aspectos citados, esta institución intentó resolver situaciones en las regiones en que la abundancia de esta moneda de cobre hizo que se agudizaran, particularmente las transacciones mercantiles menudas comunes.
Estos problemas que se hicieron característicos en sitios aledaños a la Ciudad de México porque fueron víctima de las medidas de contención dadas un par de años atrás en localidades como Querétaro y Guanajuato donde no se habían permitido la circulación de monedas de cobre que no fueran emitidas en dichas entidades.
Con esto se provocó concentraciones de las indeseadas monedas acuñadas en otras cecas estatales en sitios como Michoacán y el Estado de México (que entonces también abarcaba a los actuales estados de Guerrero e Hidalgo entre otros territorios).
Durante 4 años se recogió esta moneda de cobre por los Ayuntamientos de la República a precios que iban de un 50 a un 75% de descuento en detrimento de su valor facial, remitiéndose estas monedas a la Ciudad de México; sin embargo esto no desalentó a los comerciantes particulares de hacer sus fichas.
A fines de 1841, con la nueva inundación de cobre y las quejas usuales de los afectados por los abusos inherentes y las obligadas especulativos, se pensó en volver a poner en circulación la antigua moneda de esta institución fue clausurada por Santa Anna el 6 de diciembre de 1841 por hacerse cargo el gobierno directamente del problema de la malhadada moneda de cobre. ¡Qué lío!
@Ricardo De León Tallavas