Prepárate para hacer un repaso general de todas las casas de Moneda oficiales en México, apreciarás nuestra Numismática desde sus inicios y hasta que fueron cerradas. Un día como hoy, 19 de diciembre, pero de 1871, inicia la idea de una reorganización de las casas de moneda en el país en miras de recuperarlas.
Pocos saben hoy que fue tan rica nuestra cultura de hacer monedas que tuvimos 16 casas de moneda oficiales en el país: en la Ciudad de México se fundó la primera en el Nuevo Mundo, luego en la Guerra de Independencia empezaron a aparecer en sitios como Monclova (apenas por dos años), Chihuahua, Durango, Zacatecas, Sombrerete (también por dos años), Guadalajara y Guanajuato. Una vez como república se abrieron en sitios como San Luis Potosí, Estado de México (Tlalpan), Guadalupe y Calvo (en Chihuahua), Culiacán, Oaxaca, Hermosillo, Real de Catorce y Alamos (en Sonora).
Estas casas de moneda cayeron en manos extranjeras, la primera fue la de Guadalajara en 1826, aunque tradicionalmente se ha emocionado que fue la de Guanajuato a partir de 1827, poco a poco los gobiernos de los estados prefirieron arrendarlas a invertir en ellas con el poco dinero que se tuvo a mano entonces y el gobierno federal, siempre en constante pugna entre liberales y conservadores, poco pudo hacer para controlarlas.
Las casas de moneda de Oaxaca y de San Luis Potosí fueron las únicas que no cayeron en manos extranjeras, pero todas las demás fueron arrendadas e incluso las hubieron creadas netamente por los norteamericanos o ingleses (Culiacán, Guadalupe y Calvo, Alamos, Hermosillo). El gobierno federal republicano de corte liberal sufrió la prueba de fuego al enfrentarse a una invasión francesa y a una monarquía avalada por los conservadores, en una guerra que duró de 1862 a 1867; cimentándose ese gobierno federal en algo duradero por primera vez en nuestra historia ese año de 1867, el año de la victoria.
Para 1871 ese gobierno se mostraba firme, desafortunadamente desde las elecciones de ese año Juárez se perfiló en convertirse en dictador, aunque su intento solamente duraría unos meses, había ganado dos elecciones de manera justa, pero esta última amañada acabaría de manera súbita en 1872 con dos infartos el 18 de julio y la muerte de Juárez como cabeza de esa dictadura de meses.
Sin embargo, casi para acabar el año de 1871 Juárez revisaba las cuentas y propietarios de las casas de moneda, las 11 que funcionaban simultáneamente entonces estaban todas sin excepción en manos extranjeras, todas; ocupándose detenidamente de la de Oaxaca por razones obvias, él mismo la había promovido en 1858 en su establecimiento a fin de promover circulante e inversión en esa región de su nacimiento.
Lerdo y Díaz continuarían estas pesquisas en relación las casas de moneda del país y sería este último el que las adquiriría y cerraría, siendo los años de 1895 y 1897 decisivos para estos menesteres. Las últimas tres casas en recuperarse y cerrarse fueron la de Guanajuato en 1900 y las de Culiacán y Zacatecas en 1905.