¡El águila mexicana! Un 30 de enero, pero de 1824, se da el primer paso concreto de iniciar las monedas fraccionarias de nuestra naciente República Mexicana con un diseño que hoy nos resulta enteramente familiar, pero que antiguamente no lo era: el águila de perfil en el diseño que llevan.
Así se continuaban las monedas de una onza de oro y plata, apareciendo así el diseño del gorro frigio, resplandor y de una hermosa águila de perfil en las monedas pequeñas. En plata fueron acuñadas en denominación de 8 reales (1 peso) y en oro en valor de 8 escudos (16 pesos). La historia del diseño del águila de perfil había comenzado unos meses atrás, en agosto de 1823.
Ese mes se había convocado a un concurso abierto a los artistas del país que concretaría los diseños de nuestra moneda republicana con fecha límite del 1º de octubre para entrega de proyectos.
Sería hasta el 10 de octubre de 1823 cuando se anunció al ganador del primer premio de 600 pesos, José Guerrero, quien recibió esta cantidad a fin de mes. El 20 de noviembre recibió el pago de 900 pesos más por el trabajo de hacer los troqueles y punzones, mismos que había entregado un par de días antes, por lo que deduzco que las monedas que ostentan el año de 1823 debieron troquelarse exclusivamente en los 10 días que quedaron de ese mes y la totalidad del de diciembre, siendo las monedas de plata bastante escasas hoy día y las de oro extraordinariamente raras.
La totalidad de las piezas acuñadas ese 1823 fueron solamente en oro y plata con este diseño republicano y corresponden exclusivamente al módulo de una onza, en denominación de 8 reales y 8 escudos respectivamente. Para el 30 de enero de 1824 se le pagaron 925 pesos más a José Guerrero por elaborar los troqueles (muy probablemente fechados ese año) decretándose hacer estas monedas en las suertes de medio real (6 centavos y un cuarto en cifras actuales), uno (12 centavos y medio), dos reales (25 centavos) y 8 reales (un peso) y en oro, aunque se decretaron en varios tamaños, solamente se concretaron exclusivamente de 8 escudos (16 pesos o una onza) ese 1824, todas las de plata se hicieron, menos la de un real.
Esta serie duró muy poco, para el mes de octubre se acabó el águila de perfil, siendo la razón que al público no le gustó ese diseño y así desaparecieron del circulante, iniciándose las del águila de frente que todos relacionamos con el siglo XIX.
Sin embargo, la Casa de Moneda de Guanajuato no recibió los cuños de esta nueva águila de frente en 1824, como sucedió con la de Durango (las únicas además de la de México que la acuñaron) y, para 1825 siguió haciendo monedas de este diseño de perfil por algunos meses, siendo todas ellas bastante deseadas por los coleccionistas.
El diseño de águila de frente inició en 1825 de regular en las casas de moneda de Guanajuato, Zacatecas y Durango, las únicas que entonces funcionaban en el país. La próxima vez que aparecería un águila de perfil en nuestras monedas sucedería hasta 1921, en una emisión especial que conmemorara el centenario de nuestra Independencia, y de pasarían otros 14 años para iniciarlo de regular en 1936, aunque no en todas las emisiones.
Tardaría una década en realizarse esta transición, ya que no sucedería hasta 1946 en que todo el circulante a partir de ese año tuviera exclusivamente el diseño de águila de perfil; hoy por hoy es imposible pensar nuestro circulante sin esta águila de perfil.
Ricardo de León Tallavas