El autotransporte de carga es el principal modo de transporte en México, pues a través de este se mueve casi un 90 por ciento del tonelaje doméstico, contribuyendo con 3.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), y generando 2.74 por ciento del empleo a nivel nacional.

Según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), en el mercado del autotransporte federal de carga existen cerca de 185 mil unidades económicas, las cuales en su conjunto movilizan más de 550 millones de toneladas.

Datos reportados por el INEGI señalan que el transporte de carga está presente en 71 ramas de la industria, participando desde el traslado de insumos y materias primas a las fábricas para su producción, hasta la distribución del producto ya terminado en Centros de Distribución y tiendas físicas.

Del intercambio entre México y los Estados Unidos de las mercancías transportadas vía terrestre, el autotransporte de carga representó el 82% del total del comercio contabilizado entre ambas naciones.

Mediante el autotransporte de carga, se realizaron 8,582,870 cruces por la frontera norte entre México y Estados Unidos.

La población de unidades del autotransporte de carga, conformada por 982,856 unidades se compone de 496,057 unidades motrices con una antigüedad promedio de 18 años y de 486,335 unidades de arrastre con una edad de 17.8 años, siendo imperante promover la renovación de la flota vehicular.

Aún así hay ciertos problemas recurrentes con este tipo de transporte en donde principalmente destacan la inseguridad, pues este medio de transporte es el más susceptible a robo, arrojando en 2020 y 2021 más de 21 mil incidentes en carretera.

Información obtenida de las trece principales agrupaciones de transportistas a nivel nacional revelan que solo en el 2021, las pérdidas del sector por robo de carga superaron los 200,000 millones de pesos, tomando en cuenta el robo de unidades, carga, pago de primas de seguros, de rescates por secuestro de tractocamiones y operadores, seguros, fianzas.

Las consecuencias para las empresas que son víctimas de estos delitos son pérdidas millonarias con un gran costo colateral como: pérdida de mercado, paros de líneas de producción, incremento de precios, retrasos en entregas de productos finales, multas por parte de los clientes y mala reputación de marca, aspectos que perjudican a empresas y consumidores finales.

Por otra parte, a mediados de marzo, miles de conductores de transporte de carga, de pasajeros y turístico realizaron un paro nacional que consistió en el bloqueo de varias carreteras y vialidades en todo el país, así como una protesta en la explanada del Zócalo de la Ciudad de México.

Las exigencias principales de los transportistas fueron mayor seguridad en carreteras, reemplacamiento para sus unidades, reducción de los precios de los combustibles, la prohibición de camiones de doble remolque, que cesen las extorsiones por parte de las autoridades y la disminución de las tarifas de peajes en las autopistas.

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