El egresado de Derecho de la Universidad Iberoamericana (IBERO) Ciudad de México (CDMX), Fernando Venegas Wignall, obtuvo primer lugar en el Concurso de Ensayo Universitario 2025 del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y realizado en conjunto con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
El abogado de 24 años presentó un ensayo inédito y original con la temática “El futuro de las democracias constitucionales liberales” con el objetivo de analizar el desarrollo histórico del derecho constitucional en México y comprobar que la base de una Constitución es purificar la democracia, en medio de las deficiencias del sistema político.
El ensayo está centrado en la premisa de que México no es un Estado totalmente democrático, sino que simula la democracia y presenta varios fallas desde hace más de 100 años. En él, usó el concepto de la “juridificación de la democracia”, central en el pensamiento del jurista germano-estadounidense, Carl J. Friedrich y retomado por el constitucionalista español, Manuel Aragón Reyes.
“Tenemos democracias plebiscitarias y democracias constitucionales. En las primeras, lo que diga la mayoría es democracia. En las segundas, la voluntad de la mayoría es delimitada por la Constitución. El propósito de la Constitución es que la voz de la mayoría proteja a las minorías y que haya un equilibrio de la democracia. No porque la mayoría diga que algo es, debe ser en un Estado constitucional. Hay ciertos principios como la separación de poderes, el reconocimiento de derechos y libertades que son inamovibles”, explica.
Apasionado con el tema de su ensayo, describe que los requisitos de supralegalidad de la Constitución la hacen superior a otras leyes, no porque las otras emanen de ella, sino porque tiene un proceso distinto de reforma que la pone por encima, ya que si se quiere reformar una ley necesita pasar por una mayoría calificada en el Congreso de la Unión, además de una mayoría de aprobación en los congresos locales y la publicación del Ejecutivo.
Venegas Wignall reflexiona que en México más de la mitad de las reformas constitucionales han sido realizadas en los últimos 30 años, con una pluralidad de partidos que no es igual a la pluralidad política, porque no hay una diversidad democrática en la vida política.
Entre las fallas que considera están presentes en la Constitución, refiere la ausencia para definir conceptos esenciales (por ejemplo, qué es la democracia) o el reconocimiento explícito de nuestra Carta Magna sobre las cláusulas pétreas, que son principios esenciales que no pueden ser reformados como los derechos humanos, la soberanía, la división de poderes, entre otros.
“Llego a cuatro conclusiones. Una sería dar una definición de democracia. Dos, subordinar expresamente la soberanía popular a la Constitución. Tres, aumentar la dificultad técnica y política necesaria para reformar la Constitución. Cuatro, garantizar la existencia de un Tribunal Constitucional autónomo que resuelva la constitucionalidad de las normas y las reformas“, enumera.
“El problema es que en México se privilegia la literalidad que la finalidad de la Constitución, pero no es un problema de hoy, es de antaño. Mi conclusión en el ensayo es que México no ha vivido una vida democráticamente plena porque hoy, pese a que contamos con todos los requisitos de una democracia constitucional, no tenemos el requisito de la supralegalidad”, externó.
Por: Luis Reyes
Ibero CDMX